Oques Grasses sacuden el Fòrum: 30.000 personas y la cuenta atrás hacia el adiós en el Estadi Olímpic

Oques Grasses durante el momento acústico del concierto en el Fòrum de Barcelona, mayo 2026

El sábado 17 de mayo, el Parc del Fòrum de Barcelona fue el escenario de algo más que un concierto. Treinta mil personas cantando al unísono, con la garganta a tope y los ojos brillantes, sabiendo perfectamente que lo que estaban viviendo tiene fecha de caducidad: el 10 de octubre de 2026, Oques Grasses se despedirán para siempre del Estadi Olímpic Lluís Companys. Y la gente no quiere que llegue ese día.

La excusa era el 150 aniversario de Estrella Damm. «La festa dels 150 anys» trajo al Fòrum un cartel de lujo —Maria Jaume, Ginestà, 31FAM, Els Catarres, The Tyets, Mushka y Love of Lesbian—, pero todos sabían quién iba a cerrar la noche. Y Oques Grasses no defraudaron: hora y media de show, de más a mucho más, que funcionó como el mejor anticipo posible de lo que se viene en Montjuïc.

30.000 personas cantando lo que no saben cómo decir

Abrieron con Molta tralla y Bambi, dos cañonazos de su último álbum, Fruit del deliri (2024). La maquinaria arrancó directamente en quinto: electrónica festiva, guitarras funky, ecos de reggae, latinidad pura. El tipo de música que suena familiar incluso la primera vez que la escuchas, porque habla de cosas que todo el mundo tiene en la cabeza pero nadie sabe cómo poner en palabras.

Eso es lo que hace Oques Grasses mejor que nadie: canciones que dicen exactamente lo que la gente quiere decir. «A la merda tot, a la merda tot» —el estribillo de Bacanals— resonó en todo el Fòrum con 30.000 gargantas a la vez. No hace falta más análisis.

A mitad de set, cuña acústica encabezada por Córrer pels camps. El truco es viejo, pero ellos lo ejecutan con una naturalidad que desarma: el frontman Josep Montero, pegado a su guitarrita, con ese aire de quien bajó de las montañas de Osona y todavía no se ha terminado de creer lo que está pasando. Trovador discreto con poderes de brujo. Voz imperfecta, y por eso tan cercana.

Después vinieron De bonesh, In the night y Bye bye. Y entonces Montero, tan coloquial él, anunció sin falsa modestia una canción «tope bona»: Torno a ser jo. Un himno generacional disfrazado de pop electrónico catalán. Y el cierre fue La gent que estimo: los siete miembros del grupo sentados en hilera en el escenario, como alrededor de un fuego de campamento, cantando a la pureza de espíritu. Treinta mil personas en silencio relativo, cantando bajito. Ese momento exacto explica por qué en octubre van a llenar el Estadi Olímpic cuatro noches seguidas.

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El récord que nadie esperaba: 220.000 personas y cuatro noches sold out

Para entender la dimensión de lo que está pasando, hay que ir atrás unos meses. En noviembre de 2025, Oques Grasses anunciaron en Instagram que se disolvían tras 14 años de carrera, y que querían despedirse con un concierto en el Estadi Olímpic el 10 de octubre de 2026. El estadio tiene capacidad para casi 56.000 personas. Ningún grupo que cantase en catalán había llenado ese recinto jamás.

Las entradas se agotaron en 21 minutos. Con más de 100.000 personas en la cola virtual.

Añadieron una segunda fecha, el 9 de octubre. Sold out en 19 minutos. Cola virtual de 180.000 personas. Dos noches más: el 5 y el 7 de octubre. Agotadas también en menos de una hora. Cuatro noches, 220.000 personas en total. Igualando a Coldplay como el grupo con más conciertos sold out en el Estadi Olímpic.

Para ponerlo en perspectiva: Lluís Llach llenó el Camp Nou en 1985 con 100.000 personas, el récord histórico de un concierto en catalán. Oques Grasses lo han doblado repartido en cuatro noches. Y son el primer grupo que canta en catalán en actuar en el Estadi Olímpic. El primero. En 2026.

Los fans lo saben: no quieren que se acabe

Hay algo en estos conciertos que va más allá de la música. La gente que llenó el Fòrum el sábado no estaba solo disfrutando de un show. Estaba viviendo una de las últimas oportunidades de ver a Oques Grasses en directo, y lo sabía.

Cuando el propio grupo anunció su despedida, escribió esto en Instagram: «A ti, que has estado siempre, venimos a decirte que esto se acaba. Las cosas bonitas a veces tienen que acabar para recordarlas siempre así. Por amor empezó y por amor se acaba.» Y las redes explotaron. No de rabia, sino de esa mezcla rara de gratitud y tristeza que aparece cuando algo que quieres mucho llega a su fin.

Los fans que se quedaron sin entradas para el Estadi Olímpic —y fueron decenas de miles— siguen sin asimilarlo. En las redes hay quien pagó precios de reventa desorbitados, quien todavía espera un milagro, y quien simplemente se consuela viendo vídeos de conciertos anteriores. Porque Oques Grasses son de esos grupos que forman parte de la banda sonora de tu vida sin que te des cuenta de cuándo pasó.

Ese es exactamente el fenómeno que se vio en el Fòrum: personas cantando canciones que conocen de memoria, que han escuchado solas en el coche, que pusieron en los momentos importantes. No es solo música. Es la filosofía flipada de un grupo de Osona que ha conseguido algo rarísimo: hablarle a todo el mundo a la vez.

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¿Por qué conectan así? La respuesta está en las canciones

Hay un influjo de Coldplay en su electrónica de estadio, sí. Pero hay también algo muy catalán y muy antiguo: la verbena mestiza, la tradición de la fiesta filosófica al aire libre, los ecos layetanos que se remontan más atrás de lo que parece. No es nostalgia disfrazada de modernidad. Es modernidad que no ha olvidado de dónde viene.

El punto de inflexión fue el álbum Fans del sol (2019), con In the night como abanderada. Ahí es cuando Oques Grasses ampliaron su paleta rítmica —electrónica hedonista, patrones latinos— y el público lo abrazó sin dudarlo. Desde entonces, una carrera frenética: el Palau Sant Jordi lleno en 23 minutos en enero de 2023, el álbum Fruit del deliri en 2024, más de 400 millones de reproducciones en Spotify, tres discos de Oro, tres canciones de Platino.

Y ahora esto: cuatro noches en el Estadi Olímpic para cerrar 14 años de historia. «Estos 14 años quedarán para siempre. Ha habido momentos muy buenos y momentos más duros, pero sabemos que ha valido la pena», escribieron. Lo curioso es que nadie les cree del todo cuando dicen que se acaba. Porque no parece posible que algo así simplemente… pare.

Octubre en Montjuïc: el final que no queremos ver llegar

Si el Fòrum fue un preparativo del Estadi Olímpic, fue un preparativo muy serio. 30.000 personas, hora y media de show, un setlist que fue de más a mucho más. Pero lo de octubre es otra escala: cuatro noches, casi 55.000 personas cada noche, el estadio que vio los Juegos Olímpicos del 92.

El 5, 7, 9 y 10 de octubre de 2026, Oques Grasses escribirán el último capítulo. Y quien tenga entrada lo sabe: va a ser de esos momentos que se recuerdan toda la vida. Quien no tenga… bueno, siempre quedará el Fòrum de este sábado como memoria de que algo extraordinario estaba pasando.

Las cosas bonitas a veces tienen que acabar. Pero todavía no.

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Pere Cuadros
Experto en tecnología móvil. Siempre al día de las últimas noticias y novedades del mundo tecnológico y geek. Siempre escribiendo :)

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